domingo, 1 de agosto de 2010

Dar un paso al frente con los trapos puestos.
Me rio de lo afable que se estima el viento cuando la inoportuna tormenta desliza sus dedos.

Me hago una idea, bastante concreta, de cómo va a acabar esto.

Y el miedo revuelve mi estómago,
recordando si no creo.

Lo curioso del asunto
es que no puedo creerlo.
Y lo malo de las dudas
es que machacan la conciencia,
o incluso alguna falacia inquieta.

"Se me estresan los dientes y los sueños".

2 comentarios:

amelche dijo...

Has cogido carrerilla publicando. :-)

Ricardo J. Román dijo...

Oh, mucha tristeza recojo de este texto. Algo similar me pasa ahora.