martes, 29 de diciembre de 2009

Re-editando

A estas alturas, despiste,
ya has alcanzado la mayor cota de inutilidad
y difundido mi nombre por todas las calles de inocencia.

A estas alturas, miedo,
me has arrebatado el poder de la valentía
pisoteando mi alma con alardes solitarios.

A estas alturas, noche,
me recuerdas con espanto dónde corretea mi corazón,
sé que es tarde, sé que no me busca. Y sé que no debo buscar yo.

A estas alturas, frío,
has helado mis ojos, que quieren relajarse un momento,
has anudado mi garganta con gritos de silencio,
y pretendes parar mis manos, que apenas se mueven, apenas
se siguen moviendo.

A estas alturas,
ya tan tarde, tan fría, tan cobarde, ignorante,
se hace oscuro para recordar el consuelo de esconderme.
A estas alturas, no hace mucho,
prometí no volver a tropezarme.

Una pena que desde tan alto, lo claro se ve borroso
y olvidé recordarme.



Tras 2 horas sin internet, ofú!

2 comentarios:

Javier dijo...

Puedes llegar a donde sea y conseguir lo que quieras y si te tropiezas te levantas lo que haga falta hasta que aprendas a no tropezarte y punto!!

Ali y Punto dijo...

=D