viernes, 16 de abril de 2010

Recuerdo...

No es en mis manos donde siento la vida,
que no son mis ojos, ni mis labios,
sino algo que indaga mis entrañas y aviva mi aliento.
No es en el día a día, ni una rutina desmedida ,
es el alma que me acompaña y tiñe mis latidos.

Recuerdo,
darle más importancia a una promesa que a la vida,
regalar a diestro y siniestro mis pasos,
sobrevivir al naufragio de lo incumplido y las mentiras.
Nada acaba si nada empieza,
y nada empieza si el primer paso no lleva todos los sueños.

No quiero marcar un camino,
quiero vivirlo. Saber que mañana será un día importante.
Mis uñas desalan esas mil ideas que figuran mi ilusión,
estrecho los dedos, hombros en orden, mirada sigilosa,
y cuerpo al frente.

No es afrontar, ni enfrentarse,
es distinguirse con fuerza y soltura.
No es afrontar, no es enfrentarse, que no.
Es ganar. Ganar. Ganar. Y punto.


No es en mis manos donde siento la vida. No son mis ojos, ni mis labios. No son los pies con los que camino ni las manos con las que me agarro. Es el alma que me impulsa, son los sueños que me mantienen con vida, el carisma que sonríe por mi, el corazón que inquieta mis noches y los latidos que cantan al son de mil emociones.

No es en mis manos donde siento la vida,
es la vida la que pule mis dedos.

1 comentario:

Javier dijo...

Y a qué esperas nena!!!??? ¬¬