sábado, 24 de abril de 2010

Es una sensación extraña.

Como si llevara puestas unas botas catiuscas e intentara andar por un campo embarrado.
Pues el tiempo es barro,
y las botas se quedan pegadas a él.

Es una situación incómoda que promete durar mucho.
Pero mis botas no aguantarán tanto barro ni los pasos borrosos.
Y las botas no se cambian, mejor yo salgo del terreno.

1 comentario:

Ricardo J. Román dijo...

:) muy bueno el escrito.

Saludos.-