lunes, 4 de octubre de 2010

Saudade

Toco madera en mi nuevo vuelo,
el silencio inunda mis estribos, desnudos ante el frío.
El sudor frío en mis labios entrecortados,
las palabras tibias, que amenazan con cambiar su rumbo.
Valientes y cobardes se disfrazan mis ojos atentos,
descuido mis manos este otoño vago.
Tocaré madera, por si el viento recoge mis susurros en la noche,
tendré miedo y seré fuerte,
puedo encadenar mis gritos a las esquinas viejas de este país amargo.



Saudade,
saudade,
ni te extraño ni te añoro,
saudade que me falta el viento.
Saltaré muy alto, tanto,
tanto,
que subiré las plantas viendo borrosos los escalones del camino.
Volaré donde quiera soñar,
describiendo las rosas de las colinas escarchadas,
entre metro y espejos,
cartones de madera.
Para tocar y probar suerte
quizás aún no sea tarde,
y mañana, temprano, despierte arropada entre nuestros sueños.

1 comentario:

Cristinaa dijo...

De saudade nada, eh?
Cómo te vaaa?!!